Decisiones basadas en datos: ¿sabes qué procesos le cuestan más a tu empresa?

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Profesional analizando procesos y costos empresariales con datos para identificar ineficiencias y tomar mejores decisiones.

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Decisiones basadas en datos


Hay costos que aparecen claramente en un estado financiero: nómina, proveedores, arriendos, licencias, transporte. Esos son fáciles de ver.

El problema está en los otros.

Ese proceso que necesita tres aprobaciones cuando podría necesitar una. El equipo que dedica varias horas a consolidar información manualmente. Una solicitud que pasa de un área a otra y termina repitiéndose. Un inventario que permanece quieto demasiado tiempo. Un error que obliga a hacer nuevamente parte del trabajo.

Por separado pueden parecer situaciones pequeñas. Cuando ocurren todos los días, empiezan a convertirse en dinero.

Y ahí aparece una pregunta que vale la pena hacerse:

Te invitamos a leer: Analítica empresarial: Convierte tus datos en decisiones

¿Sabes realmente cuáles son los procesos que generan mayores costos dentro de tu empresa?

Responderla únicamente desde la percepción de cada área puede llevarte a conclusiones equivocadas. Para entender dónde se está perdiendo tiempo, dinero o capacidad operativa necesitas algo más: decisiones basadas en datos.

No significa llenar la empresa de indicadores. Significa utilizar la información que ya producen tus operaciones para encontrar dónde están las ineficiencias y decidir qué mejorar primero.

El costo de un proceso no siempre aparece en una factura


Cuando hablamos de reducir costos, lo primero que muchas empresas revisan son sus gastos directos. Tiene sentido, pero esa mirada puede dejar por fuera una parte importante del problema.

Imagina, por ejemplo, que una cotización tarda dos días adicionales porque debe pasar por distintas personas antes de ser aprobada.

Probablemente no exista una línea contable llamada «demora en aprobación». Sin embargo, sí existe un costo:

  • Horas de trabajo invertidas.
  • Mayor tiempo de respuesta al cliente.
  • Oportunidades comerciales que se enfrían.
  • Tareas administrativas adicionales.
  • Retrabajos por información incompleta.
  • Menor capacidad del equipo para atender nuevos requerimientos.

Ese mismo principio se puede aplicar a muchas áreas.

En operaciones puede existir una tarea manual que consume demasiadas horas. En servicio al cliente pueden repetirse solicitudes que deberían resolverse desde el primer contacto. En inventarios puede haber productos con una rotación mucho menor de la esperada.

El costo existe aunque no siempre sea evidente.

¿Cómo ayudan las decisiones basadas en datos a encontrar esos costos?

Tomar decisiones basadas en datos significa dejar de preguntarse únicamente «¿dónde creemos que está el problema?» y comenzar a analizar «¿qué nos está mostrando realmente la operación?».

Para hacerlo, primero necesitas conectar información que normalmente se encuentra separada.

Ventas puede tener sus datos en el CRM. Finanzas trabaja desde otro sistema. Operaciones utiliza hojas de cálculo. Servicio al cliente registra solicitudes en una plataforma diferente.

Individualmente, cada fuente cuenta una parte de la historia.

Cuando empiezas a cruzarlas puedes descubrir relaciones mucho más interesantes.

Por ejemplo:

Dato 1: una línea de servicio tiene buena facturación.

A primera vista parece rentable.

Pero agregas más información:

Dato 2: esa misma línea requiere muchas más horas operativas.

Dato 3: concentra una gran cantidad de reprocesos.

Dato 4: además genera más solicitudes posteriores de soporte.

Entonces la conversación cambia.

La pregunta ya no es cuánto factura ese servicio, sino cuánto cuesta realmente producirlo y atenderlo.

Ese es el tipo de análisis que permite pasar de observar números a utilizarlos para tomar mejores decisiones.

5 procesos que conviene revisar cuando los costos empiezan a crecer

No todas las empresas funcionan igual. Sin embargo, hay algunos procesos en los que suelen esconderse oportunidades importantes de optimización.

1. Procesos con demasiadas tareas manuales

Copiar información entre sistemas, construir reportes en Excel, actualizar bases de datos o enviar constantemente la misma información consume más tiempo del que parece.

El problema es que muchas veces estas actividades se vuelven parte de la rutina.

«Nunca lo hemos hecho de otra forma.»

Pero si una persona dedica dos horas diarias a una tarea que podría automatizarse, el análisis no debería quedarse únicamente en esas dos horas.

También vale la pena preguntarse:

  • ¿Cuántas personas realizan actividades similares?
  • ¿Cuántas veces se repite la tarea durante el mes?
  • ¿Qué sucede cuando existe un error?
  • ¿Cuánto tarda después alguien en detectarlo y corregirlo?

La suma puede cambiar completamente la percepción del costo.

2. Procesos con demasiados reprocesos

Hacer una tarea dos veces es una de las formas más silenciosas de perder productividad.

Puede pasar porque falta información, los sistemas no están integrados, existe un error en la captura inicial o las responsabilidades entre áreas no son suficientemente claras.

Aquí hay un indicador sencillo que muchas organizaciones no están midiendo:

¿Qué porcentaje de los procesos debe devolverse, corregirse o repetirse antes de quedar terminado?

Ese número puede revelar oportunidades importantes.

3. Procesos con tiempos de espera elevados

No todos los costos están relacionados con personas trabajando. También cuesta cuando algo está detenido.

Una orden esperando aprobación.

Una solicitud esperando respuesta.

Un cliente esperando una cotización.

Un equipo esperando información de otra área.

Por eso, además de medir cuánto tarda una persona ejecutando una actividad, es importante observar cuánto tarda realmente el proceso desde que empieza hasta que termina.

A veces una tarea requiere solo 30 minutos de trabajo efectivo, pero el proceso completo demora tres días.

La diferencia está en los tiempos muertos.

4. Procesos con demasiadas herramientas desconectadas

Una herramienta para ventas. Otra para facturación. Una más para operaciones. Varias hojas de cálculo para completar la información que ninguna de ellas entrega.

Tener diferentes sistemas no necesariamente es un problema.

La dificultad comienza cuando estos sistemas no se comunican entre sí.

Entonces aparecen tareas como:

  • Descargar información.
  • Organizar archivos.
  • Comparar bases de datos.
  • Eliminar duplicados.
  • Volver a cargar información.
  • Construir reportes manualmente.

Además del tiempo invertido, aumenta la posibilidad de trabajar con información desactualizada o diferente entre áreas.

5. Procesos que generan muchas excepciones

Hay procesos que funcionan muy bien… hasta que aparece un caso diferente.

Y aparecen muchos.

Pedidos especiales, solicitudes fuera del flujo habitual, aprobaciones extraordinarias, ajustes manuales o excepciones comerciales pueden terminar consumiendo una gran cantidad de recursos.

La analítica permite identificar qué tan frecuentes son esos casos y cuál es su impacto real.

Porque una excepción que ocurre una vez al año probablemente no merece rediseñar todo un proceso.

Una excepción que ocurre 300 veces al mes ya no es una excepción. Es parte del proceso y debería gestionarse como tal.

También te puede interesar: Analítica avanzada para empresas: el camino hacia decisiones estratégicas basadas en datos

¿Qué debemos optimizar para mejorar la rentabilidad de este servicio?

Ese cambio de conversación es precisamente el valor de las decisiones basadas en datos.

No necesitas cambiar todos tus sistemas para empezar

Existe la idea de que para analizar correctamente una empresa es necesario reemplazar todos los sistemas actuales por una gran plataforma tecnológica.

No necesariamente.

En muchos casos, el primer paso consiste precisamente en aprovechar mejor la información que ya existe.

CRM, software contable, plataformas operativas, sistemas BPM, bases de datos y archivos internos pueden convertirse en fuentes para construir una visión más completa del negocio.

La clave está en conectar esa información.

Un tablero de analítica bien construido puede permitir que un gerente deje de recibir cinco reportes diferentes y empiece a visualizar, desde un mismo lugar, los indicadores que realmente necesita.

Pero hay algo importante: un dashboard por sí solo no resuelve un problema.

El valor aparece cuando los datos ayudan a tomar una acción.

Del indicador a la decisión

Imagina que tu tablero muestra que el tiempo promedio de procesamiento aumentó un 25 %.

Eso es información.

Ahora necesitas investigar:

¿Por qué aumentó?

Descubres que el problema se concentra en una etapa específica de aprobación.

Eso es análisis.

Luego determinas que esa aprobación puede automatizarse cuando se cumplen ciertas condiciones.

Eso ya es una decisión.

Finalmente, implementas el cambio y vuelves a medir el tiempo del proceso.

Ahí se cierra el ciclo.

Datos → análisis → decisión → acción → medición.

Ese debería ser el objetivo.

No tener gráficos más bonitos, sino crear una organización capaz de identificar problemas, actuar y comprobar si las decisiones realmente funcionaron.

¿Por dónde empezar?

Si hoy no tienes claridad sobre qué procesos están generando mayores costos, no necesitas analizar toda la compañía al mismo tiempo.

Puedes comenzar con tres preguntas:

  1. ¿Qué procesos consumen más horas de trabajo?
  2. ¿En qué actividades existen más demoras, errores o reprocesos?
  3. ¿Qué información necesitaríamos para conocer su costo real?

Después identifica dónde están esos datos.

Probablemente descubrirás que buena parte de la información ya existe. El reto será organizarla, conectarla y convertirla en indicadores útiles.

También puedes leer: Analítica avanzada para empresas: el camino hacia decisiones estratégicas basadas en datos.

Las decisiones basadas en datos empiezan por hacer mejores preguntas

Una empresa puede tener cientos de reportes y aun así no saber dónde está perdiendo dinero.

La diferencia no está en tener más información.

Está en saber qué preguntar.

¿Qué proceso tarda demasiado? ¿Dónde estamos repitiendo trabajo? ¿Qué servicio requiere más recursos? ¿Qué área concentra los mayores cuellos de botella? ¿Qué actividad podríamos automatizar?

Cuando puedes responder esas preguntas con información real, empiezas a construir una cultura de decisiones basadas en datos.

Y eso permite priorizar mejor.

En lugar de recortar costos de forma generalizada, puedes intervenir exactamente donde existe una ineficiencia. En lugar de automatizar porque «parece una buena idea», puedes hacerlo donde el impacto será mayor.

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En BExcellence ayudamos a las organizaciones a convertir la información que ya generan en una herramienta para entender mejor sus procesos, identificar oportunidades de optimización y tomar decisiones con mayor claridad.

Integramos información proveniente de diferentes sistemas y construimos soluciones de analítica que permiten visualizar los indicadores realmente importantes para cada negocio.

Porque antes de preguntarte cuánto puedes reducir tus costos, hay una pregunta todavía más importante:

¿Sabes exactamente dónde se están generando?

Si todavía no tienes esa respuesta, tus datos pueden ayudarte a encontrarla.

Conoce nuestra solución de analítica empresarial y descubre cómo convertir la información de tu organización en mejores decisiones.

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